Jóvenes Emprendedores azulgranas

BORD: El arte de emprender con ADN azulgrana

Federico y Martín Sterenstein, comparten su trayectoria como emprendedores, ahora al frente de BORD. Analizan cómo la formación bilingüe y los valores del trabajo en equipo fueron piezas clave para proyectar su negocio al mundo. Una historia de resiliencia, «patear el tablero» y el desafío constante de innovar sin perder la esencia que los une.


NOMBRE COMPLETO, GENERACIÓN DEL BRITISH

Martín Sterenstein: ex alumno del colegio, ex Pilar, ex Wing, ex tercera línea, ex suplente, ex todo. Generación 88.

Federico Sterenstein: ex alumno del colegio, Generación 86, ex Wing y algunos de otros puestos más jugando al Rugby también.


¿QUÉ SIENTEN QUÉ LES DEJÓ EL COLEGIO COMO HERRAMIENTA PRINCIPAL PARA LA VIDA?

FS: Para mí hay tres cosas muy claras: el trabajo en equipo, la generación de vínculos y el inglés. Lo del inglés, por ejemplo, durante mucho tiempo lo di por hecho. Pero después, cuando empezás a moverte por otros países de Latinoamérica y a conocer gente muy formada y muy profesional, te das cuenta de que no es algo tan común. Muchas veces hay personas con enorme capacidad, pero que no pueden comunicarse en inglés con la misma soltura, y eso las deja afuera de un mundo de negocios gigantesco.

MS: Opino bastante parecido que Toro. El inglés, sobre todo, es algo que se nota mucho. En el colegio estábamos tan acostumbrados a hablarlo que para nosotros era algo normal, casi natural. Y después te pasa que hablás con gente de afuera, arrancás diciendo “disculpá por mi inglés”, y del otro lado te responden “no, no pidas disculpas, está perfecto”. Ahí te das cuenta del valor real que tuvo esa formación. Y después creo que el colegio también te deja una forma de pensar, una manera de encarar las cosas y una base educativa que te prepara distinto para salir al mercado, no sólo local sino también internacional. Eso se nota incluso desde la universidad, cuando ves que llegás al primer año con un plus.


¿QUÉ ESTUDIARON?

FS: Estudié Contador Público. Después trabajé varios años en tareas bastante típicas de contador, alrededor de siete años, hasta que decidí emprender. Primero con MobiDoc y hoy con este segundo proyecto que tenemos en conjunto, que es Bord.

MS: Yo estudié Comunicación. No terminé la carrera, me quedó pendiente la tesis, así que es una deuda que todavía tengo conmigo mismo. Igual, siempre tuve perfil emprendedor. Trabajé un par de años en el área de marketing de una empresa local, en el rubro de arquitectura y cortinas. Después me fui a viajar por Australia y Nueva Zelanda, donde estuve un año y medio trabajando en modo backpacker, principalmente en restaurantes, en la cocina. Desde chico siempre me gustó hacer cosas, probar, moverme. Y cuando creamos MobiDoc, llegó un momento en que me fui a Argentina para impulsarlo allá. Viví seis años en Buenos Aires con ese emprendimiento, que también fue una base muy importante para lo que estamos construyendo hoy con Bord.

¿CUÁNDO DECIDIERON EMPRENDER JUNTOS Y CÓMO ARRANCARON?

FS: A ver, los emprendimientos formales son estos dos, pero desde mucho antes ya hacíamos cosas juntos. Organizamos fiestas en casa para recaudar plata e irnos de viaje, siempre con ese objetivo. Después también musicalizamos fiestas para niños los viernes, porque los sábados jugábamos al rugby je.

Siempre estábamos hablando de proyectos. Martín siguió más por el lado de la comunicación y el marketing, y yo todavía me acuerdo de verlo a las dos de la mañana mirando videos y al otro día diciéndome: “Toro, tengo unos videos para que veas”. En esa época eran videos de YouTube, avisos, cosas de negocios. Siempre nos atrajo ese mundo. También hay algo familiar. Nuestro padre fue emprendedor, nuestra madre al principio no, pero después adquirió un negocio. Nuestros abuelos también fueron emprendedores en otros rubros. Obviamente no eran emprendimientos tecnológicos como los de hoy, pero creo que eso a veces también está en las familias.

Lo he hablado con muchos emprendedores: ese gen, de alguna manera, se transmite. No digo que en nuestro caso haya sido algo explícito, pero sí estaban esas charlas de todos los días sobre tener un negocio, dedicarle tiempo, ver si funciona o no. Porque muchas veces no funciona, o se sufre bastante en el camino.

La decisión de emprender formalmente se fue dando así, de forma bastante natural. Una charla llevaba a una idea, esa idea mutaba en otra, hablábamos con amigos, con gente, y de a poco empezó a tomar forma algo que arrancó casi como una conversación y terminó siendo real. En el primer emprendimiento formal trabajó incluso nuestra hermana, así que éramos un family business total.

¿CÓMO LES AFECTÓ LA PANDEMIA? ¿HUBO ASPECTOS POSITIVOS?

FS: Sí, hubo aspectos positivos. En lo personal, yo ya tenía a mi primer hijo, que había nacido en 2018 y en ese momento tenía dos años. Fue duro verlo encerrado tanto tiempo. En lo laboral nosotros ya veníamos sintiendo que con Mobidoc necesitábamos un cambio, y la pandemia terminó siendo el detonante para empezar a movernos en esa dirección. Ahí empezamos a pensar que teníamos que expandir líneas y explorar otras oportunidades profesionalmente. Nuestro modelo, hasta ese momento, era ir nosotros hacia los clientes: ir a oficinas, a domicilios. De un día para otro, nos quedamos sin mercado. Y tuvimos que adaptarnos a algo que no nos resultaba tan natural, que era lograr que los clientes vinieran a nosotros, cuando nuestro ADN siempre había sido salir a buscarlos. Ese proceso nos obligó a cambiar, a probar cosas nuevas y también a entender qué cosas no volveríamos a hacer.

Además, la pandemia nos enseñó a trabajar de forma remota. Y eso lo conecto directamente con el negocio que tenemos hoy, donde el trabajo remoto es parte de nuestra realidad cotidiana. A mí, por ejemplo, eso me dio una flexibilidad que valoro muchísimo: poder llevar a mis hijos al colegio, ir a buscarlos o acomodar mis tiempos de otra manera. Hoy realmente se puede elegir desde dónde trabajar, construir una empresa global y, con mucho esfuerzo y dedicación, manejar mejor tus tiempos. Creo que la pandemia cambió al mundo. Después hubo cosas que retrocedieron, como pasó con el trabajo remoto, que fue de un extremo al otro y hoy está más en un punto medio, más híbrido. Pero, más allá de eso, dejó algo muy importante: obligó a mucha gente a preguntarse qué quiere hacer con su vida. Porque la vida es corta, y hay que disfrutarla. Más allá de las necesidades económicas o del desarrollo profesional, también importa entender qué te hace feliz. El esfuerzo siempre va a estar, nadie te va a regalar nada. Pero está bueno frenar un poco y preguntarte hacia dónde querés ir, qué querés construir y qué cosas son negociables para vos y cuáles no. Por lo menos, ese cambio yo lo tuve en la pandemia. Antes era más como un tractorcito: iba para adelante, metía y metía, sin mirar demasiado a los costados. Hoy me veo mucho más reflexivo, más conectado con hacia dónde quiero ir y con el tipo de vida que quiero construir.

MS: A mí la pandemia me agarró en Argentina, sin hijos y en una realidad muy distinta. Si miro ese momento en perspectiva, creo que ahí empezaron a establecerse muchas de las bases del proyecto en el que estamos hoy. Yo no descarto para nada la presencialidad. Me parece que tiene mucho valor el cara a cara, el contacto humano, la relación directa entre las personas. Eso sigue siendo importante. Pero también soy muy fanático de la flexibilidad. Y creo que la pandemia puso sobre la mesa una nueva forma de vivir y de trabajar. Después cada uno verá si la adopta o no, porque hay opciones para todos los gustos. Si hago el balance general, en Argentina la pandemia fue un sufrimiento. No se la deseo a nadie y no quisiera volver a vivir algo así. Pero, aun así, trato de mirar el vaso medio lleno y rescatar que, en medio de todo eso, también se empezaron a construir cosas que después fueron muy importantes para nosotros, como es Bord.

¿CÓMO VEN EL EMPRENDEDURISMO? ¿TIENE QUE VER CON CUMPLIR UN SUEÑO DETERMINADO? ¿TIENE QUE VER CON CUBRIR ALGUNA NECESIDAD DEL MERCADO O DE LA SOCIEDAD? ¿O TIENE QUE VER CON INDEPENDENCIA LABORAL?

FS: Creo que los dos lo vemos de manera distinta. En mi caso, siempre me gustó resolver problemas, tanto propios como ajenos. Siempre tuve esa inclinación a meterme, entender qué estaba pasando y buscar una forma de mejorarlo. Eso también lo aprendimos mucho a través del deporte: identificar un problema, pensar qué ajustar para que el equipo funcione mejor y, a partir de eso, conseguir un resultado. Para mí, emprender tiene mucho de eso: detectar algo que no está funcionando del todo bien y hacer algo para cambiarlo. Nunca fui de decir “quiero tener esto” o “quiero llegar a tal lugar”. Pero sí tuve siempre esa inquietud, ese gen, si se quiere, de construir algo propio, de llevar adelante una empresa y de poder marcar el rumbo.

MS: A mí siempre me gustó crear cosas. Desde chico fui muy creativo, muy movedizo, y creo que sigo siendo así. Pero al mismo tiempo también tengo algo de querer simplificar: cuando veo que algo está demasiado complicado, enseguida pienso cómo hacerlo más fácil. Y eso muchas veces me lleva a crear. Creo que ahí hay una parte importante de mi ADN emprendedor. Yo ya pasé por una etapa de trabajo más formal, de dependencia y fue ahí donde terminé de confirmar ese espíritu. Me pasaba que, cada vez que me daban una tarea, no me quedaba solo con hacerla: estaba todo el tiempo pensando cómo mejorarla, cómo cambiar un proceso, cómo hacerla más eficiente. Sin darme cuenta, terminé creando o cambiando cosas dentro de una empresa. En ese momento no pensaba que eso también era una forma de emprender, pero con el tiempo lo entendí así.

¿PIENSAN QUE ES NECESARIO QUE UN EMPRENDEDOR TRABAJE PRIMERO BAJO RELACIÓN DE DEPENDENCIA O PUEDE EMPRENDER SIN HABER TRABAJADO EN NINGÚN LADO?

FS: Para emprender, una persona tiene que tener bastante claro qué quiere hacer, pero no necesariamente haber trabajado antes en relación de dependencia. Y menos hoy. Lo que sí creo es que tenés que tener ese bichito emprendedor. Porque una cosa es tener una idea o detectar un problema para resolver, y otra muy distinta es todo lo que viene después. En paralelo tenés que aprender sobre finanzas, impuestos, temas legales y un montón de aspectos que, si no los prevés, más adelante pueden transformarse en problemas. Emprender también es eso: ir descubriendo sobre la marcha todo lo que no habías visto al principio. A nosotros nos tocaron muchas más difíciles antes de que llegaran las buenas, y eso te obliga a estar todo el tiempo pensando qué más podés hacer, cómo anticiparse, cómo adaptarte. Porque sabés que en cualquier momento puede venir una nueva ola, cambiar el contexto y hacer que lo que hoy funciona mañana deje de ser relevante.

MS: Yo creo que hay que trabajar, no importa si es para vos o para otro, pero hay que trabajar. En lo personal, a mí me hizo muy bien haber trabajado para otra persona. Aprendí muchísimo, incluso de cosas que no me gustaban o de formas de organización con las que no coincidía. Y eso también te forma, porque te ayuda a entender qué querés replicar y qué no cuando después te toca construir algo propio. Lo que sí recomiendo, antes de emprender, si se puede, es viajar y trabajar en otros países. Más allá del relacionamiento que te puede dar un lugar como el British, muchas veces uno se mueve dentro de una zona de confort. Viajar te saca de ahí. Te pone en contacto con personas, culturas, religiones y maneras de ver la vida completamente distinta. A mí viajar me nutrió mucho. Trabajé en cosas impensadas para mí, desde lavaplatos y luego cocinero en un restaurante hasta decorar árboles de navidad en shoppings durante la temporada festiva. Me abrió la cabeza y creo que también terminó de formarme como persona.

CRONOLÓGICAMENTE ¿COMO LLEGAN A SER BORD?

FS: Primero nació MobiDoc, que arrancó como una idea entre hermanos. Empezamos dando servicios a terceros. En el medio, Martín se fue de viaje y cuando volvió me dijo: “Yo quiero algo mío”. Y yo estaba en una situación parecida, porque también ya tenía ganas de salir de donde estaba trabajando. Como muchos emprendimientos, arrancamos de una forma muy casera: en una oficina chiquita en el fondo de la casa de nuestros padres. Ahí ya se había sumado Tin Stefani, y en un momento también nos dio una mano el Oveja (Santiago Core). Éramos pocos, pero había muchas ganas. Con el tiempo empezamos a profesionalizar todo, pero MobiDoc fue esa primera gran escuela. En total, duró diez años.

MS: Esa etapa fue espectacular. Con Tin y el Oveja hacíamos de todo: atención al cliente, ventas, gestión, soporte técnico. A veces le decíamos a alguien “esperá que te paso con tal área”, y en realidad éramos nosotros mismos cambiando de teléfono para contestar desde otro lado. La verdad es que nos divertimos muchísimo. Nos matábamos de risa y la pasamos muy bien. Obviamente, cuando empezamos a crecer, hubo que profesionalizar el servicio y ordenar la estructura, pero esa etapa inicial fue muy intensa y muy linda.

FS: Empezamos con un servicio técnico a domicilio, y desde el principio nos obsesionamos con dos cosas: el servicio y la tecnología. Queríamos dar una experiencia realmente buena. Llegó un momento en que teníamos dos autos, varias personas trabajando con nosotros y hacíamos cerca de 50 reparaciones por día a domicilio. Todo eso nos dio muchísima experiencia. Aprendimos de atención al cliente, de logística, de operación, de tiempos, de cómo resolver problemas en la cancha, cara a cara con la gente. También nos curtió en lo legal, en lo fiscal y en todo lo que implica hacer crecer una empresa de verdad. En ese proceso también apareció algo muy propio de nosotros: animarnos. Y ahí Martín empujó mucho una idea que era “quiero cruzar el charco, quiero probar en otro mercado, aunque nos choquemos contra una pared”. Porque Buenos Aires no es Montevideo, y sabíamos que era otro desafío. Pero quisimos ir igual.

Después, y ya más cerca de lo que hoy es Bord, empezó a pasar algo clave: con los clientes que teníamos comenzamos a tener otro tipo de conversaciones. Ya no era solo resolver un tema técnico, sino preguntarles: “¿Qué más necesitás?”. Nosotros ya habíamos desarrollado capacidad logística, capacidad tecnológica y capacidad de provisión. Entonces empezamos a ver qué podíamos hacer mucho más. MobiDoc tenía un foco mucho más técnico. Después vino OnePoint, con una mirada más orientada al servicio, y que es lo que hoy hacemos en Bord. En cierta forma, la evolución natural de todo ese camino: entrega, recupero, almacenamiento y gestión de equipos de tecnología, pero ya con una visión mucho más amplia, regional y estructurada. Mobidoc tenía un foco muy técnico, y One Point que fue lo que siguió, tenía otro foco que era muy de servicio. Lo que estamos haciendo hoy en Bord, es la entrega, el recupero, los depósitos, el servicio de equipos de computación.

¿QUÉ ES BORD?

FS: Bord es una plataforma tecnológica que ayuda a las empresas a gestionar el ciclo de vida de sus dispositivos en Latinoamérica. Eso incluye entregar equipos, recuperarlos cuando una persona deja la empresa, almacenarlos, mantenerlos y resolver toda la operación que hay detrás, desde el inicio al final. Nos enfocamos sobre todo en compañías que operan en varios países y que necesitan una solución simple para algo que, en la práctica, suele ser muy complejo. Porque cada vez que una empresa entra en un nuevo país, aparecen desafíos de logística, proveedores, tiempos, almacenaje, soporte y visibilidad. Lo que hacemos en Bord es consolidar todo eso en un solo lugar. En vez de tener que buscar distintos proveedores en cada mercado, la empresa puede operar desde una única plataforma y con un solo partner regional. Con pocos clics puede activar una entrega, una recuperación o una operación completa en otro país, manteniendo control, trazabilidad y una experiencia ordenada tanto para la empresa como para el usuario final. En definitiva, Bord busca resolver un problema muy concreto: hacer simple, escalable y confiable la gestión de dispositivos para empresas que trabajan de forma regional o global.

MS: Somos una empresa tecnológica, pero con una capa de servicios muy fuerte detrás. Bord combina tecnología con operación real, y ahí está gran parte de nuestro diferencial.

¿CUÁLES FUERON LAS OPORTUNIDADES QUE DETECTARON EN EL MERCADO?

MS: La oportunidad empezó a aparecer muy claro en la pandemia. Nuestros clientes en Argentina nos empezaron a llamar con problemas que antes no tenían. Te decían: “Pasé de tener a mi equipo trabajando en una oficina, con computadoras de torre, a tener laptops distribuidas en distintas provincias. Ahora tengo que hacerlas llegar, recuperarlas, moverlas de un lado a otro, coordinar proveedores, resolver demoras, reemplazos, almacenaje… y no sé cómo ordenarlo”. Ahí empecé a ver algo que iba mucho más allá de una necesidad puntual. Ya no era sólo entregar una computadora. Era entender que esa persona que antes trabajaba en Buenos Aires quizás se había ido a Córdoba, después podía mudarse a otra ciudad, y la empresa igual necesitaba seguir gestionando ese activo de manera ordenada. Lo mismo con todo lo demás: headset, teclado, mouse, monitor, silla, escritorio. Todo lo que una persona necesita para trabajar de forma remota empezó a volverse parte del mismo problema. Lo que arrancó como una consulta chica sobre cómo recuperar un equipo, empezó a abrir mil variables. Y ahí vimos una oportunidad muy grande: ordenar en un solo servicio algo que para las empresas se había vuelto cada vez más complejo.

FS: Y además pasó otra cosa muy importante: la pandemia aceleró de golpe la contratación remota a nivel global. Estados Unidos y Europa empezaron a contratar talento en cualquier parte del mundo, y las empresas latinoamericanas hicieron lo mismo. Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, México: toda la región empezó a jugar de otra manera. Las empresas dejaron de pensar solo en una oficina física y empezaron a operar con gente distribuida en distintos países, ciudades y contextos. Y eso abrió una necesidad nueva: cómo entregar, recuperar, reparar, almacenar y dar soporte a los equipos de trabajo cuando ya no están todos en un mismo lugar. Ahí apareció el problema de fondo: “¿Cómo gestionamos estos activos de forma eficiente? ¿Qué pasa si un equipo se rompe en otro país? ¿Qué pasa si una persona entra o sale de la empresa en una ciudad donde no tengo estructura? ¿Cómo hago para no depender de un proveedor distinto en cada lugar?” Nosotros ya traíamos capacidades instaladas de la empresa anterior: experiencia en servicio, logística, operación y tecnología. Entonces entendimos que no se trataba sólo de resolver un problema puntual, sino de construir una solución más grande para una necesidad que se estaba instalando a nivel regional. En definitiva, la oportunidad que detectamos fue muy clara: las empresas estaban cambiando su forma de trabajar, pero la gestión de sus dispositivos y activos todavía no estaba preparada para acompañar ese cambio. Y ahí es donde vimos el espacio para construir Bord.

¿UNA EMPRESA QUIERE ABRIR UNA OPERACIÓN EN UN PAÍS, USTEDES TAMBIÉN SE ENCARGAN DE LA LOCACIÓN?

MS: No. Nos ocupamos del equipamiento IT, de lo que nosotros llamamos el concepto de “Soft Landing”. Es decir, si querés aterrizar en un lugar, nosotros te ayudamos con todo eso. No tenés que abrir una sociedad ni darte de alta como proveedor. Te ayudamos en lo que necesitás, pero no damos un servicio de locación. Eso corre por otro lado.

FS: Nosotros damos servicio tanto a oficinas como a domicilios particulares, según lo que pida la empresa. Hoy equipamos oficinas y ayudamos con todo eso, pero además damos la plataforma tecnológica para el manejo de activos. Si sos full remoto, también te damos la logística, el manejo de activos, la proveeduría, la plataforma y el almacenamiento. Tratamos de manejar poco activo propio; trabajamos mucho sobre la demanda de las empresas. La mayoría de lo que hay ahí son equipos usados o equipos que las empresas compran y mantienen en stock, en lo que nosotros llamamos Buy and Hold. Básicamente, eso permite que, si tengo una nueva contratación en Córdoba, por ejemplo, nosotros podamos desplegar rápidamente el equipo y ya tener previsto cuándo esa persona va a empezar a trabajar y con qué herramientas lo va a hacer. Tenemos depósitos en muchas ciudades de Latinoamérica.

¿QUÉ QUIERE DECIR ONBOARDING Y OFFBOARDING?

FS: Onboarding es la entrega del equipamiento, en el sentido más amplio. Nosotros somos, muchas veces, el primer contacto físico con esa compañía. Les entregamos los equipos para trabajar y, una vez que abren ese equipo, empieza el onboarding de la persona. Onboarding es la entrega. Offboarding es el recupero: la persona renunció, fue desvinculada o terminó su vínculo con la empresa, y nosotros recuperamos ese activo para llevarlo a un depósito o a las oficinas de esa compañía.

¿QUÉ ES EL DEVICE ASSET MANAGEMENT?

FS: Dicho de forma sencilla, es el ciclo de vida del activo, por ejemplo, una computadora. Tiene varias etapas. Primero está la adquisición, que es la parte de proveeduría. Después viene la entrega, ya sea en oficina o en domicilio. Y más adelante pueden aparecer otras etapas. Ese equipo puede ser reutilizado: una persona renuncia, pero el activo se mantiene, se le hace mantenimiento en depósito o en oficina, y después se vuelve a asignar. Eso puede repetirse varias veces, hasta que llega un momento en que ese equipo deja de ser útil, ya sea porque quedó viejo, porque perdió vigencia tecnológica o porque la empresa quiere renovarlo. Y después está lo que se llama End of Life, o fin de vida, que es un problema grande en Latinoamérica. No digo que no haya opciones, pero todavía falta mucho desarrollo. El fin de vida es: ¿qué hago con ese activo cuando ya no sirve más? Como cuando un auto termina en el desguace. Bueno, con estos equipos pasa algo parecido. Ahí nosotros ofrecemos distintas alternativas: Donación, Reciclaje o Recompra, que es lo que llamamos Buy-Back, para que ese activo pueda tener otro uso.

¿CÓMO APARECE “SOMOS NUDOS” Y CÓMO FUE LA TRANSICIÓN DE ELLOS Y “ONEPOINT” A BORD?

FS: Somos Nudos era una empresa mexicana, fundada por dos peruanos y una colombiana radicados en México. Ellos operaban más en el norte, enfocados en México y Colombia. Cuando arrancamos, nosotros estábamos mucho más enfocados en el sur: Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, todo el Cono Sur. En un momento empezamos a conversar por LinkedIn. Fue algo bastante simple: “Che, ¿vos estás haciendo lo mismo que yo?” “Ah, buenísimo”. “Vi que publicás y hablás de cosas muy parecidas”. “Nosotros estamos formando algo parecido”. “¿Cuántos clientes tenés?” “Tantos”. “¿Y tecnológicamente qué están haciendo?” “Esto”. “Ah, nosotros esto otro”. Con el tiempo, esos mismos clientes empezaron a pedir más. Comprar bienes y entregarlos, algunos en el norte y otros en el sur. Entonces empezamos a tener una relación de proveedor-cliente, hablábamos casi todos los días y el volumen empezó a crecer. Hasta que en un momento uno de ellos nos dijo que nos estábamos pisando con algunos clientes, que estábamos cotizando para las mismas cuentas. Ahí dijimos: o nos unimos o competimos. Nos juntamos en Buenos Aires, a fines de 2023, durante una semana. El primer día hablamos de expectativas, de si estábamos alineados y de cómo podíamos construir algo mejor. Como proveedor y cliente nos complementamos, pero faltaba una conexión más profunda para realmente agregar más valor. El segundo día hicimos una hipótesis de roles dentro de una empresa conjunta, y fue muy natural. Ellos tenían un perfil más tecnológico y nosotros uno más operativo. El match fue muy claro. El tercer día hablamos de próximos pasos. Y en el cuarto ya estábamos convencidos de que nos teníamos que unir. Entre pizzas y cervezas terminamos diciendo: “De acá para adelante”. Después hubo tres o cuatro meses de temas legales, negociaciones y estructura para unir las dos empresas, pero fue un proceso bastante natural entre personas emprendedoras que querían hacer algo mejor. En febrero de 2024 arrancamos como una nueva empresa. Al principio convivimos con dos nombres, porque había una transición que hacer, pero a finales de ese año terminamos el cambio a Bord.

MS: El nombre tiene mucho que ver con la realidad que estábamos viviendo. El cambio se dio, principalmente, porque había un problema de identidad en el equipo: Nudos hacía las cosas de una manera, OnePoint de otra. Entonces una forma de romper con eso era preguntarnos cómo queríamos llamarnos juntos. Arrancamos un proceso para encontrar un nombre que nos representará, con una identidad y un logo propios. Después de muchos meses, encontramos que una palabra que aparecía mucho en nuestro vocabulario era Board. Estaba muy presente en nuestros servicios, en cómo hablábamos del negocio. Le dimos una “vuelta” y dejamos a Bord, sin la A. Pero llegamos ahí después de probar un millón de nombres, algunos muy buenos y otros malísimos.

¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE CADA UNO?

FS: Somos 6 socios en total. Te lo digo por áreas. Yo soy el CEO y me ocupo, sobre todo, de la estrategia general de la empresa: hacia dónde va, cuáles son los lineamientos y cómo pensamos el futuro, siempre con una obsesión bastante marcada por algunos detalles de servicio al cliente. Martín está en marketing y desarrollo de negocios: creación de nuevas líneas, generación de oportunidades y todo lo que tiene que ver con identidad de marca. Rodrigo Querzola, peruano, lidera toda la parte operativa, con un componente operativo muy fuerte. Producto y Tecnología, lo lidera Juanita Castañeda, colombiana. En lo comercial está Rodrigo Ortega, también peruano. Es una persona que entra muy bien, cae muy bien y no le importa que le digan que no: sigue para adelante. Después está Christian Wilkins, nuestro socio uruguayo, que está muy enfocado en la apertura y consolidación de Brasil, en entender ese mercado y en cómo crecer ahí con clientes locales e internacionales. También se ocupa de temas legales y del relacionamiento institucional con inversores. Como te dijimos antes, hacemos un buen match. Creo que ninguno querría estar en otro lugar. Y en el equipo directivo también está Santiago Core, del club, que hoy es el CFO de la empresa y se sumó el año pasado.


¿QUÉ PAÍSES ABARCA LA OPERACIÓN DE BORD?

FS: Hoy estamos en casi toda Latinoamérica. En Cuba no estamos, y en Venezuela tenemos algunas restricciones, más por temas macro que micro. Pero en El Salvador, Nicaragua, Honduras y en toda Centroamérica damos servicio. Tenemos entidades fiscales en varios países, y también damos servicios en otras partes del mundo, কাশী Estados Unidos, Europa y Asia, generalmente a través de terceros o asociaciones. Nuestro foco hoy está puesto en Latinoamérica. Tomamos la decisión de tener depósitos propios en mercados claves como Argentina, Brasil, México, Colombia. Incluso, en algunas ciudades principales tenemos logística propia. Lo decidimos así para tener control del ecosistema y poder manejar mejor los tiempos. En nuestro rubro, muchas veces se trabaja más con terceros y acuerdos externos. Nosotros vimos experiencias que fueron primero por tecnología y después por operación. Incluso casos como Amazon o MercadoLibre terminaron yendo a dominar su propio ecosistema. Nosotros elegimos apostar por eso desde el principio, y creo que fue una de las mejores decisiones que tomamos. Capaz que para una expansión más fuerte en Europa o Estados Unidos tengamos que apoyarnos en terceros, pero en Latinoamérica eso nos da una solidez diferente.

¿TIENEN QUE VIAJAR O SE MANEJA TODO DESDE URUGUAY?

FS: Hay algunos que viajan más y otros menos. Hay una frase del Oveja que está muy buena: trabajar lo podés hacer remoto, pero los negocios se cierran cara a cara. Vivimos en un mundo donde muchas veces no se da naturalmente esa posibilidad de encontrarte en persona, entonces hay que buscarla, agendarla, generarla. Por eso los viajes son quizás más esporádicos, pero siempre hay alguien viajando para un lado o para el otro: por temas operativos, comerciales, apertura de oportunidades o visitas a clientes grandes. Cada seis meses, nos juntamos los socios para redefinir la Estrategia.

¿QUÉ LOS HACE DIFERENTES?

FS: Es difícil decir qué nos hace diferentes, pero nosotros hoy estamos muy enfocados en Latinoamérica. Hay otros jugadores que dicen “somos globales” o que quieren enfocarse en el mercado americano. Nosotros queremos ser los mejores en Latinoamérica, dar el mejor servicio, agregar valor y seguir resolviendo problemas reales para empresas de la región. Si vienen empresas de otros lados, bienvenido sea, pero nuestro foco está acá. También nos definimos como una empresa tecnológica. Todo lo que hacemos está pensado desde cómo la tecnología puede volver más eficiente el proceso, reducir fricción y mejorar la experiencia del usuario. Y si hay algo con lo que estamos verdaderamente obsesionados, es con la atención al cliente. Cómo lo atendemos mejor, cómo evitamos que sufran determinadas fricciones, cómo le resolvemos problemas antes de que se conviertan en molestias. Eso lo mamamos desde chicos, desde nuestra familia, y lo llevamos a todos nuestros negocios.

MS: Yo creo que la diferencia está mucho en la operación. La operación propia que mencionó Toro es clave. Y dentro de eso también está la decisión de enfocarnos en la región. Entonces nuestros esfuerzos van hacia el relacionamiento con marcas, con proveedores y con todos los actores necesarios para operar bien en Latinoamérica. Ahí tenemos un diferencial grande y es algo en lo que estamos trabajando fuerte.

¿TIENEN MUCHA COMPETENCIA?

FS: Hay competidores regionales y competidores globales, pero, como dice Martín, depende mucho del foco. Yo no veo a ninguno exactamente igual a nosotros. Algunos están enfocados en otras cosas. Con varios competimos y con otros nos complementamos. Una vez un colega dijo: “Este es un partido mundial, pero se juega regionalmente”. Y a nosotros esa frase nos hizo enfocarnos todavía más acá. Para nosotros la operación tiene que ser excelente. Y además eso nos abrió una puerta muy interesante: hemos entregado equipos en lugares en los que jamás pensamos que alguien podía vivir, trabajar o conseguir empleo. Muchas empresas americanas o europeas que son clientes nuestros contratan en Latinoamérica, realmente, por talento.


¿OBJETIVOS A CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO?

FS: Es una gran pregunta para el momento en el que estamos. Los objetivos de corto plazo están bastante claros: seguir afianzando la parte operativa, sumar líneas de negocio para que la experiencia 360 sea realmente excelente y potenciar la parte tecnológica mediante automatizaciones, personalizaciones e integraciones con distintos sistemas. La idea es hacer cada vez más simple el proceso de adquirir, entregar, recuperar o mantener un activo. A mediano y largo plazo, la discusión todavía se tiene que dar. Muchas de las ideas que teníamos hoy están en revisión. Estamos viviendo una revolución, y creo que hoy esa revolución es la inteligencia artificial. Todas las revoluciones generan incertidumbre, pero esta más que nunca. No sé si hoy alguien puede proyectar con precisión lo que va a pasar. Incluso quienes están impulsando esa revolución no están proyectando: están imaginando escenarios. Y eso depende de algo que el ser humano no necesariamente va a poder controlar. Hasta ahora las revoluciones tecnológicas o industriales tenían algo que nosotros podíamos manejar o incluso frenar. La gran duda hoy es si eso va a seguir siendo así. Nosotros vemos un mundo de oportunidades, pero estamos muy alertas. A largo plazo hay proyectos financieros, expansión geográfica, nuevos mercados, pero también tenemos que ver cómo evoluciona esta revolución y cómo la adaptamos para seguir generando valor.

EN EL MUNDO DEL EMPRENDEDOR, ¿SE GANA MÁS DE LO QUE SE PIERDE?

FS: Se pierde todos los días. Básicamente perdés, perdés y perdés. Por lo tanto, aprendes mucho cada día. Lo que pasa es que también tenés que definir qué es el éxito. Porque cuando sentís que estás siendo exitoso, viene algo nuevo que te obliga a repensar todo. El emprendedor nunca está del todo tranquilo. Hace mucho tiempo que no siento que mi cabeza descanse. Pero, de vuelta, hay que definir qué es perder y qué es ganar. Yo no me veo haciendo otra cosa que no sea emprender. Tenés que estar alerta a lo que está pasando, a lo que viene después, a lo que necesitan tus empleados o colaboradores. Las empresas cambian todo el tiempo, son dinámicas, y cada vez lo van a ser más.

MS: Yo opino distinto. Creo que siempre se gana. Creo que se gana más de lo que se pierde. Concuerdo en lo que dice Toro. Siempre hablamos entre los socios de que hay tres o cuatro cosas que podrían hacer caer el negocio. No importa cuán alto estés: sabés que hay ciertas variables que, si se alinean mal, te pueden derrumbar; o al menos eso vive en nuestras cabezas. Es raro que pase, pero vivís con eso en la cabeza. Y aun así yo siento que ganás, porque esa tensión también es una victoria. Estás todo el día planificando, alerta, capacitándote, entrenandote. Es como el deporte: si dejás de entrenar, tu rendimiento baja y sos boleta. Entonces creo que el momento en que te relajas es cuando empezás a perder. Por eso para mí, en el emprendimiento siempre ganás, porque te obliga a mantenerte en un estado de evolución constante. Y a mí eso me gusta.


¿CUÁL ES EL SECRETO PARA EMPRENDER?

FS: No hay secreto. Creo que hay que tener ganas y estar muy bien de la cabeza. Saber que te vas a comer muchas malas y aprender a surfearlas, o a pilotearlas. Porque cuando sos emprendedor te cae todo. Te puede faltar papel higiénico en la oficina y te vienen a decir “che, falta papel higiénico”; no anda una lapicera, se rompió la impresora o aparece un problema legal o fiscal que no viste venir y decís “¿cómo no nos dimos cuenta de esto?”.

MS: Poner el pecho. Y entender otra cosa: cuando sos emprendedor, el sábado no es sábado, el domingo no es domingo y el feriado no es feriado. Como decía Federico, la cabeza no descansa. Entonces tenés que estar muy bien de la cabeza, pero también creo que eso se entrena. Y, probablemente, cuanto más joven empezás, más fácil te resulta acostumbrarte a esa intensidad.


UN MENSAJE PARA LOS JÓVENES EMPRENDEDORES AZULGRANAS

MS: Mi mensaje, es si pueden que se vayan a Australia, Nueva Zelanda o donde sea durante un año o dos, se caguen de risa, aprendan, vivan y cuando vuelvan y se pongan a solucionar los problemas que encuentren. Que se animen. Siempre estás a tiempo de empezar algo nuevo.

FS: Yo digo lo mismo: que se animen, que se enfoquen en un problema y que no se enamoren de una solución. Las soluciones van y vienen. Que sean atrevidos, que sean picantes y que se animen a desafiar. Si alguien dice que algo se hace de una sola manera, y vos creés que se puede hacer distinto, peleala. Si creés que puede ser B, luchá para que sea B.

Nota de Old Boys & Girls | Fotografías: Archivo de Bord

Publicación Oficial
-

Copyright © 2024 OB&G Magazine, All rights reserved.
comunicacion@oldboysmagazine.com
Montevideo, Uruguay