WALDEMAR “CHOCHO” CHÁVEZ

BUENO CHOCHO, BIENVENIDO. MUCHAS GRACIAS POR VENIR, UN GUSTO RECIBIRTE ACÁ PARA HACER UNA SECCIÓN DE LA REVISTA QUE SE LLAMA ¿QUÉ ES DE LA VIDA DE CHOCHO CHÁVEZ?
¿Empiezan conmigo o ya han hecho otras?

YA HICIMOS VARIAS, PERO SIEMPRE TRAEMOS GENTE CONOCIDA, QUERIDA ACÁ, QUE POR ALGÚN MOTIVO NO LA VEMOS TODOS LOS DÍAS, ENTONCES LOS INVITAMOS A QUE NOS CUENTEN UN POCO DE SU VIDA PASADA Y PRESENTE.
Y BUENO, HUBO MUCHO ENTUSIASMO CUANDO PROPUSE TU NOMBRE, TODO EL MUNDO CONTENTO PORQUE SOS UNA PERSONA REALMENTE RESPETADA Y QUERIDA ACÁ EN EL CLUB Y EN EL COLEGIO.

Lo que pasa es que los chicos son muy generosos conmigo, viste, y lo han sido siempre durante toda su vida y creo que hemos establecido una relación bastante buena con ellos a través de todos los años.

Fíjate, nosotros los tomábamos cuando eran chiquitos, con cinco años y terminaban con 18 años. Muchos de ellos pasaban horas acá con nosotros en el colegio y nos veíamos continuamente, hacíamos una simbiosis muy, muy importante y con todos en este ambiente, que es un ambiente muy especial y muy espectacular, tanto el colegio como el Club, tuve la suerte yo de estar en los dos ámbitos. Eso me dio un plus absolutamente para comprender que me había chocado con la historia, porque evidentemente el colegio y Old Boys & Girls, son una historia dentro del Uruguay que es muy, muy importante.

¿CONTANOS UN POCO DÓNDE NACISTE, DONDE ESTUDIASTE?
Bueno, mi barrio fue prácticamente Pocitos, donde yo me crie, donde tenía cantidad de amigos, algunos me he encontrado que traían los hijos al colegio.

Ahí se transcurría una vida muy cómo era Carrasco ahora, era Pocitos antes, o sea que las familias y las casas eran todas de familias conocidas, era de puerta abierta, entrabas a todas las casas, en los lugares donde podíamos jugar al fútbol se reunía todo el barrio y jugábamos al fútbol, las bicicletas se podían dejar afuera, era una época maravillosa, o sea, muy particular.
Y bueno, esperamos siempre diciembre, el ocho, el día de las playas, que nos cortaba la temporada de fútbol.
Fui a la escuela Brasil, también estuve en la escuela 88 y después hice el liceo, en el Suárez y bueno, hice preparatorios que no llegué a terminar de abogacía, o sea, me había colocado en eso.
Después me dediqué prácticamente a lo que es la carrera de educación física que es muy exigente.

¿EN QUÉ MOMENTO TE NACIÓ ESA PASIÓN POR ENSEÑAR?
Yo fui muy deportista, tenía una cantidad de amigos y jugamos al fútbol, jugaba al básquetbol en Biguá, en menores y juveniles. Con otro amigo que el padre era socio del club de golf, íbamos también a tirar un poco de pelotas ahí. Es un deporte muy difícil, conlleva un aprendizaje y horas y horas como para poder perfeccionar absolutamente todo. Muy divertido.

Hice atletismo también en Albion, porque tenía un amigo que corría, Carlos Falco. Y los Falco también tuvieron mucho que ver con la directiva de ahí, de ese club. Y bueno, me llevó a que estuviera haciendo atletismo con ellos.
En aquella época, como se competía contra los argentinos, es una cosa muy interesante también. Yo competía en jabalina, y salí campeón de menores. No éramos muchos, pero estábamos dando los inicios ahí, a que el atletismo siguiera su ruta con alguno de nosotros.

O SEA QUE ESTUVISTE LIGADO AL DEPORTE TODA LA VIDA.
¿EN QUÉ MOMENTO DIJISTE QUIERO ESTUDIAR EDUCACIÓN FÍSICA?
Bueno, y eso evidentemente se dio como consecuencia de que, o iba a seguir durante muchos años la parte de abogacía, porque tengo dos hermanos que son arquitecto, otro que no terminó pero estaba estudiando medicina, otro que se dedicó a la parte de ingeniería electrónica. Entonces en casa, todo eso, cómo decir, lo tenía que beber, porque evidentemente era una familia, viste, que en base a lo que nuestra madre nos inculcó, era que había que estudiar sí o sí.
O sea, era una cosa muy, muy importante.
Bueno, y ahí se bebía absolutamente todo lo que era toda la intelectualidad, todas las cosas.
¿Y obviamente, viste, llegó un momento en el cual dije bueno, qué hago?
La educación física era una opción. Me anoté sin mucha expectativa, porque era mucha gente la que se anotaba. Y quedé, hice el examen, pasé y empecé a hacer el curso.
Y después conocí una persona que marcó muchísimo mi vida, que es “El Jaula” Langlade.
Langlade era el creador prácticamente del Instituto Superior de Educación Física.

¿CÓMO ERA EL NOMBRE?
Bueno, le decíamos “El jaula”, porque jugaba al básquetbol y le decían el jaula Langlade.

Una persona muy particular. Y tenía toda una cantidad de profesores que también eran individuos muy estudiosos, algunos venían de Europa. Y también teníamos mucha gente que nos aportaba desde el punto de vista de la medicina, anatomía, psicología, pedagogía.
O sea, no era un cursito. Tenías que estudiar y tenías que estudiar muchísimo.
Langlade, era espectacular. Era prácticamente un padre de la educación física, que tenía los conceptos muy claros para que el profesor de educación física fuera un ejemplo, tenía que conducirse en la vida exactamente bien, tenía que formar una familia, todo ese tipo de no solamente la parte, digamos, de lo que había que estudiar o cumplimentar con el curso, sino que era también valores que forman la personalidad.
Y eso evidentemente, una vez que estás ahí adentro y que estás todos los días prácticamente, te entra como por osmosis.

¿TE GUSTÓ SIEMPRE COMPETIR?
Te voy a decir algo que no lo he dicho mucho, pero la competencia tiene tres partes muy importantes.
Una, antes de entrar a cualquier competencia, tú no sabés si vas a ganar, si vas a empatar o vas a perder. Y eso hace una magia, hace bullir la adrenalina, hace que te concentres en dar lo mejor, tu mayor esfuerzo.
Y evidentemente, después que pasa eso, si ganaste, empataste, o perdiste, eso tiene que ser efímero.
Una vez que terminaste ese partido, que terminaste esa competencia contra ti mismo a veces, entonces tiene que pasar la raya. Y nuevamente tenés que estar preparado, porque sos un competidor, un competidor no solamente de lo que tú estás eligiendo, sino un competidor de la vida.
Hay que preparar a los chicos para la competencia de la vida, aceptando las reglas y aceptando que tienen que dar su mejor y mayor esfuerzo.

¿CÓMO EMPEZASTE LA RELACIÓN CON THE BRITISH SCHOOLS?
Resulta que había un señor, un director de Trouville donde yo daba clases de natación. Y él era director de la parte de esa piscina en la cual concurrían cantidad de chiquilines a aprender a nadar, y se hacían competencias.
Y bueno, estando con él un día también estaba mi esposa, que en ese momento era mi novia, e íbamos siempre a la piscina a trabajar. Y entonces en un momento nos propuso, nosotros nos íbamos a casar, y nos propuso si queríamos venir a trabajar a un colegio: El British.

Lo conocía porque el British estaba en Lamas y veía a los chicos cuando pasaban por ahí, los veía con sus caps, con su uniforme, salir todos del colegio de Lamas. Y para nosotros era como si fueran raros, como si fueran los gringos, para todos los que íbamos al liceo público. Y eso era una diferenciación.
La cuestión es q ue nos hacen una propuesta y venimos a trabajar al Colegio.
Estaba el profesor Hugo de María, que era el que me trajo, conocí a Juan Estepanovicius, de origen lituano. Muy macanudo Juan.
Y quedé yo como ayudante, o sea, éramos tres los que manejamos absolutamente todo el colegio.
Había que dar las clases y en las chicas estaba Aida Martínez, Olga Morixe y mi esposa María Lidia Ferreira Martínez.
Bueno, empezamos a trabajar, teníamos solamente unas 4 h por semana, éramos part time.
Yo venía, vivía en Andes y Soriano, allá en el centro, en un apartamento y veníamos para acá en una vespa que tenía, pero no había semáforos, no había nada, entonces el tiempo que ponía era prácticamente nada.
Y veníamos los dos y nos íbamos los dos.
Después trabajamos en la actividad pública también.

Acá en el British lo bueno fue que empezamos a ver y a descubrir absolutamente qué era todo esto, porque la parte de educación física en el tiempo era tremendamente importante.
El primer sport que yo vi, me quedé con los ojos abiertos, impresionado. Cuando venía el juego de jalar la cuerda, dos houses competían y tiraban de una cuerda, y toda la gente estaba al lado gritando, era increíble, nunca lo había visto.
Pero evidentemente todo eso hizo y hace al colegio distinto a cualquier otro colegio.

¿CUÁNTOS AÑOS TRABAJASTE EN EL COLEGIO?
47 años. Entré al colegio en 1971.

¿Y TU SEÑORA?
Mi señora trabajó unos 35 años.
Nos adoptaron. (Risas)

¿Y TUVIERON HIJOS?
Si, una nena, María Laura, que vino al colegio, se recibió y tiene una empresa de publicaciones y cosas, viste? Se dedica a eso.
Está casada con un beleza, un buen tipo, capaz que lo conoces, Marcelo Estorace.
Bueno, tenemos dos nietos que están yendo al Woodlands.

EN 47 AÑOS ME IMAGINO QUE HAS VISTO DE TODO, O SEA, HAS VISTO GENERACIONES Y GENERACIONES. ¿QUÉ ES LO QUE MÁS RECORDÁS?
El balance que tengo es que, para ser profesor del colegio tenés que estar entre 10 o 15 años trabajando acá para saber absolutamente qué significa el colegio. 10 y 15 años. El colegio es una parte de todo lo que es la British Society. O sea, no es solamente el colegio.
Está el Cementerio inglés, está el Hospital Británico, está el Templo inglés, está el Montevideo Cricket, todo eso configura la British Society.
Y evidentemente todo se maneja en un plano. Humildemente lo que yo te puedo aportar y lo que yo vi es una conducta, una responsabilidad, una forma de ser.
El alumno que viene acá, a través de los años he llegado a comprender de que actúa como un catalizador, actúa por simple presencia. Si a uno de nuestros chicos que se educó acá, lo pones como gerente de banco funciona, lo pones en el campo y funciona. Está preparado para realizarlo.
Este es el colegio que trajo el bachillerato internacional. El famoso IB.

HAS SIDO TESTIGO DE LAS ULTIMAS TRANSFORMACIONES
Te acordás que las ideas son ideas, pero digamos, el proyecto ya es diferente. Una vez le dije a un inglés que no lo sabía, me estaba diciendo “porque vamos a hacer esto y lo otro, no sé qué.”  Le digo perdón director, pero del dicho al hecho, hay un largo trecho. Y me dijo ¿cómo es eso? Me divertía bastante con eso.

COMENTAME LOS RECUERDOS QUE TENÉS DE LOS DEPORTES, DE MOMENTOS DEPORTIVOS, COMPITIENDO CONTRA OTROS COLEGIOS.
Claro, la suerte que tuve yo fue que entrené muchos deportistas, un montón de deportistas. Y después te voy a contar anécdotas que son increíbles.

¿CONOCISTE LA SEDE DE LINDOLFO CUESTAS?
Sí, por supuesto, si entrenamos allá en la playa, pero el entrenamiento no era muy bueno. Era salir, correr y volver. Después entrenábamos con lluvia, es un lugar inhóspito.
Martes y jueves nada más.
Y se dio la circunstancia que un muchacho, que también era profesor de educación física, entendió que el Rugby tenía que pasar a otro nivel

¿Y EN QUÉ MOMENTO PASASTE A SER PREPARADOR FÍSICO DE OLD BOYS?
Resulta que la persona que me había traído al club, fue nobrado como director técnico de la Comisión Nacional de Educación Física. Significaba que era el que estaba encargado absolutamente de toda la parte de educación física. Y se encargaba de las plazas de deporte, de las escuelas, de los liceos. Y evidentemente abandonó el colegio y se dedicó a eso.
Ahí yo tuve que pasar como segundo de Stepanovicius, del otro profesor, y me fui preparando. Ya como segundo había otras responsabilidades, ya no era part time el trabajo, era full time.

Había que estar todos los días, no podías trabajar en otro lado, tenías que venir a trabajar acá directamente. Y eso conllevaba meterse mucho más en el colegio.
Y aunque no lo creas, llego acá y es como si sintiera el perfume, el olor, el aroma de lo que son los campos, de lo que es el colegio.
Todavía persiste y vive en mí absolutamente todo eso, a pesar de que no vengo muy seguido, pero es una cosa especial.

CUANDO EMPEZASTE COMO PF EN EL CLUB, ¿ERAS PF DE LA PRIMERA?
No, primero la unión de rugby me nombró preparador físico de la selección juvenil, lo que hoy son Los Teritos y ahí conocí a mucha gente de rugby.
Nos fuimos a jugar a San Pablo y evidentemente irme con ellos fue una cosa muy importante también para mí y para mi  carrera.
Yo ya había trabajado cinco años antes de meterme bien en el colegio, en fútbol profesional en Uruguay. Había estado con Cerrito, con Defensor en todas las divisiones inferiores y en la Primera y había estado en Central, en lo que ahora se llama Central Español.
Todo esto antes de venir al colegio. O sea que yo traía un bagaje ya de competición a alto nivel, que trasladarlo hacia abajo no me fue difícil. Y acá era muy importante el deporte  para nosotros, para el colegio.

BUENO, TERMINA LA EXPERIENCIA CON LA SELECCIÓN JUVENIL.
Y bueno, me preguntan si quería entrar en Old Boys y dije que sí, que iba a estar. En aquel momento estaba con ellos un profesor muy bueno que era el “bocha” Lagomarsino. Se fue porque agarró fútbol profesional y entonces me tocó entrar a mí con Old Boys y conocer la famosa sede de la aduana, la de Lindolfo Cuestas. Y en épocas difíciles, cuando estaba la dictadura, tenías que quedarte adentro, te revisaban, presentabas la cédula y recién podías salir a entrenar.
Pero fue un momento muy lindo, tuve mucha suerte. No me acuerdo bien del año, pero viste, 80, por ahí.
Fíjate que hice las dos giras famosas con Old Boys. La gira a Sudáfrica y la de EE.UU, que fue muy bueno.
Y fue el primer club que hizo salidas fuera del continente como gira de rugby.
Después lo siguió Cricket, lo siguió Polo, y lo siguieron varios clubes más que se dieron cuenta de que el camino que había iniciado Old Boys era el correcto y era muy bueno para tratar de mejorar lo que era el rugby, mirar en otros lados.

¿CUÁNTOS AÑOS ESTUVISTE?
Estuve dos años. En realidad, eran tiempos durísimos para el club, fueron dos años muy malos en cuanto a resultados deportivos.
Yo veía que, por ejemplo, Polo estaba haciendo halterofilia y nosotros no.
Y los chicos tenían aquello todavía que el rugby era dos veces por semana, después tenían que estudiar, tenían que ir a la universidad y era más bien un divertimento que una competición.
O sea, no te enfrentabas con individuos que estuvieran, quizá todos los días haciendo pesas y vivieran parte de su vida, no te digo siempre, pero parte de su vida para el nivel que tiene ahora Uruguay.
Uruguay siendo un país muy chico, en fútbol logró destacarse.

CONTANOS TU EXPERIENCIA EN EL BABY FÚTBOL

Fui 7 años presidente de todo Montevideo, de baby football.
El presidente de la Comisión Nacional de Educación Física, me mandó a que yo estuviera ahí.
Bueno, me dijeron que era por un año, pero me tuve que quedar siete. Juegan 20.000 nenes al fútbol infantil en Montevideo.
En el país juegan 50.000. Montón.

¿Y LA COMPETENCIA?
Es una competencia muy dura para el niño.
Los niños nuestros, cuando se forman en el fútbol, ya adolescentes o adultos, no les es ajeno un estadio que esté gritando contra ellos. Ya lo vivieron de chicos, los padres gritan y para ellos es como es una cuestión normal, se abstraen absolutamente de todo.
Por eso, podés poner a Valverde, te va a jugar igual, exactamente de la misma manera en cualquier lado, siendo uno de los mejores. Por eso a Suárez no le importa si está en Brasil, si está en Miami, si está acá, él va y hace lo que lo que tiene que hacer, porque lo tiene incorporado, como decirte, lo vivió desde chico.
Y es un aprendizaje que yo no te lo sé definir si es bueno o malo.
Te digo que es una competencia que se da.
Tiene una particularidad el baby fútbol. Es producto del trabajo de las madres y los padres que a través de los clubes de fútbol funcionan, porque ellos compran las camisetas, compran las redes, marcan con cal las canchas, hacen los arcos, se preocupan de ir a los lugares donde tienen que anotar a los chicos.
Y cada liga más o menos puede llegar a tener 1500, 2000 chicos jugando cada liga, porque son unos 10 clubes más o menos por liga. Imagínate que empiezan de ahora, desde los cinco años hasta los 12. Quiere decir que la formación esa es muy importante. Y tiene falencias en otros aspectos.
Nosotros tiramos una pelota al medio, digamos, antes cuando había campo, nos sobraba campo, nos sobraban baldíos, nos sobraba calle, que ahí los chicos iban a jugar con una sola pelota y la habilidad que se desplegaba era tremendo. Aquel que se sacaba cinco de arriba, ese podía jugar en primera división, era un dotado.

¿CÓMO VES EL DESARROLLO DEL RUGBY EN LOS COLEGIOS?
En San Pablo, en aquella gira con Los Teritos, con el señor Gabriel Puig, que era directivo, y que viajó con nosotros a San Pablo como directivo, decía que todos los colegios tenían que rematar, mantener como Old, sería ideal porque los chicos siguen una línea directa que fortalece absolutamente todo, para mi criterio.

SIGAMOS CON TU HISTORIA.

DESPUÉS QUE SOS ENTRENADOR DE OLD BOYS RUGBY, ¿VOLVÉS AL COLEGIO Y AHÍ HICISTE TODO EL RESTO DE TU CARRERA?
Y retomó absolutamente todo, full time en el colegio. Y ya cuando Juan Stepanovicius se va, quedó un vacío, porque él estaba como dirigiendo el departamento de educación física.
Y obviamente tuve la suerte de que no me nombraran nunca director, porque los directores duran poco.

NOMBRAME LOS MEJORES DEPORTISTAS QUE HAYAS VISTO ACÁ EN EL COLEGIO, Y ALGUNA ANÉCDOTA QUE ME DIJISTE QUE TENÍAS PARA CONTAR.
Acá lo que hacíamos mucho al principio, ya te decía, la parte del atletismo era muy importante. Y claro, teníamos la espada de Damocles en la cabeza de Old Christian, porque habían tenido la suerte de que eran la mayoría varones, iban muy pocas niñas.
Y cuando el Sagrado Corazón que tenía la sede ahí en la escuela italiana se fueron, las 100 chicas vinieron al Briitish, lo cual desplazó una cantidad de posibilidades de que entraran varones.
Entonces, como te decía, se hizo una diferenciación grande, en forma cuantitativa, no cualitativa, porque los nuestros metían como locos para adelante, pero éramos pocos. Se hizo una diferenciación bastante grande. Y evidentemente ellos en la parte de atletismo eran muy buenos.
Los nuestros también, los Borrás corrían muy bien, saltaban.
Pero Felipe Puig, José Viana. Hay una cantidad, por ejemplo, que trabajamos juntos para tratar de mejorar el récord que lo tuvo, el récord de alto, que el alto era la cosa que atraía más a todos, a todos los chicos. Se reunía todo el colegio, porque era la última prueba, y era espectacular.

¿SI TUVIESES QUE NOMBRAR ALGÚN JUGADOR DE RUGBY?

Cuando me dieron la posibilidad de que dirigiera rugby, fuimos a jugar a Argentina y perdimos 40 a 0 un partido, otro 28 a 0.
Era una cosa impresionante. Nos mataban los argentinos.
Íbamos a los torneos de ellos, el torneo de la ADE, Asociación Deportiva Estudiantil, reúne a veces 100 colegios.
Se forman series, y después de esa serie vos vas a las semifinales, finales, y no es sencillo. Te encontrás con colegios que juegan muy bien y que tenían en su momento mayor cantidad de jugadores que nosotros.
Cuando volvimos, hablé con la directora y le dije “Directora, ¿no me deja entrenar con los chicos a mediodía?”
Dice “no, a mediodía tienen que comer.”
Le prometo directora, que van a comer.
Y me dejó media hora, nada más.
Jugaban sexto contra quinto, hacíamos rugby, rugby, los paraba, le decía abrí, pateá, todo lo que yo en ese momento le podía transmitir.
De tal manera que se hicieron expertos en cómo iban a jugar las pelotas. Se jugaba nine a side, quiere decir que había, viste. Y lo bueno que fuimos allá y empezamos a pasar, a pasar, a pasar, y vinimos con la copa, lo cual para mí fue, cómo una bendición.
Así que le agradezco a todos esos chiquilines.
Estaba Diego Carrau, estaba Manu Reyes, que fue uno de los mejores aperturas que yo puedo haber visto en toda mi vida.
Una jugada espectacular, fuera de que estábamos jugando la final contra San Andrés había uno de ellos grande, que era forward, que tenía la costumbre de no dejársela al medio scrum en los rucks, agarraba la pelota y la pasaba él.
Y Manu lo vio que hacía eso y el pase venía medio llovido, la agarró en el aire y se fue abajo de los palos, pum. Y la copa para casa.

¿Y JUGADORES DE FÚTBOL, TE ACORDÁS DE ALGUNO?
Jugadores de fútbol del Sapo, Sapo Seizer. Podía haber jugado al fútbol profesional sin ningún problema.
Oreggia  podía haber jugado al fútbol profesional sin ningún problema. Hizo un intento.
Iñaki Abadie podría haber jugado también.
Pero muchos jugadores, viste, juegan muy bien. A veces había que ordenarse, porque no te olvides que fútbol era una palabra prohibida cuando yo llegué al colegio.

¿CÓMO NACE LA CHOCHO´S CUP?

Empezamos a jugar los profesores contra los alumnos de cuarto año un partido. Y entonces un día se me ocurrió hacer un campeonato en el que jueguen todos, desde primero hasta sexto año para que fuera una comunión total. Entonces jugaba primero contra sexto. Sí, se comían goleadas y eso. Pero como te iba a decir, se respetaban, jugaban al fútbol.
Al principio era de varones, después se plegaron las chicas, las camisetas en las casas y todo. Una época muy linda.
Yo me quedaba, viste, después de horas me quedaba. Levantaba las redes, levantaba las pelotas, los chalecos y eso. Había un cuadro de profesoras también.
Se debe haber jugado unos 15 años.

¿CUÁNDO SE JUGABA, EN ALGUNA ÉPOCA DEL AÑO ESPECÍFICA?
Cuando terminaban las temporadas de rugby y hockey, quedaba una ventana hasta lo que iba a ser fin de año.
Al colegio también le servía, porque también la conducta de los chicos y el gasto de energía y todo lo demás, les servía.

¿QUIÉN LE PUSO EL NOMBRE?

Fue muy cómico porque un día veníamos caminando con varios de los chicos y me preguntan ¿cómo se llama el campeonato este?
Y les digo “bueno, no tiene nombre” y ellos dicen “se llama la Chocho´s Cup.”

O SEA QUE FUISTE UN PERSONAJE IMPORTANTE A LA HORA DE PROMOVER EL FUTBOL EN EL COLEGIO Y EN EL CLUB

Y también hay que destacar a Nico Brause y a Diego Terra.
Ellos hicieron una carta, cuando el colegio no dejaba jugar al fútbol, hicieron una carta y la mandaron al Board.
Me preguntaron a mi primero y yo les dije a Diego “Mira, yo no puedo porque soy funcionario, no es que no te quiera acompañar, pero soy funcionario y no puedo ir en contra del consejo directivo.”

SE SABE QUE CUMPLIESTE OTRAS FUNCIONES QUE EN OTRAS EPOCAS SE PODIA HACER, COMO LLEVAR CHICOS A SUS CASAS CUANDO SE LES COMPLICABA A LOS PADRES
Ahora creo que no se puede, por reglamentación y por todo, pero nunca los dejaba a pie y los llevaba siempre ¿Te acordás del papamóvil? Bueno, el mío era el Chocho Móvil.
Tanto que una vez cambié de coche, el auto que tengo ahora, y había un chico que estaba a dos cuadras de acá, yo venía para el colegio y se estaba mojando. Le digo subí, subí y subió y me dice “Este no es el Chocho Movil”. Y le digo no, no, lo tengo guardado, no le quise decir que lo había vendido.

TUVISTE UNA PARTICIPACION IMPORTANTE EN LOS ACTOS POR LOS 100 AÑOS DEL COLEGIO

Tuve la suerte de que el señor Robin Cooper, excelente persona, igual que la esposa y lo mismo que Maureen Highland de Capurro, me dejaran hacer entrevistas a personas, entrevistas en inglés, por supuesto, de por ejemplo Charlie Pearce, con 95 años, que había ido a la iniciación del colegio, era de los que se había iniciado.
Hicimos 60 preguntas, las hizo Dick Ferrand, que era profesor de acá del colegio y organizamos un té, para que vinieran los entrevistados y poder tener a todos para hacer las entrevistas.
Y la anécdota es mucho más larga.
Estaba Marilyn Campbell de encargada, digamos que estaba a cargo absolutamente del colegio después del consejo directivo, y me dio permiso para que hiciera el té.
Bueno, hicimos el té, los invitados no venían, no venían. Y habíamos preparado todo y no venían ellos.
Marilyn nerviosa me dijo “mira chocho, que tú sos responsable de esto porque están todos los miembros del consejo directivo acá esperando.” Le digo “sí, sí, creo que van a venir.”

Hasta que los vimos aparecer.
Entran, y entran con sus caps, con la corbata, que no era la de ahora, una corbata a rayas. La primera corbata que se usó en el Colegio. Fue algo espectacular.

CUANTAS HISTORIAS CHOCHO
Yo disfruté mucho, mucho disfruté, no se imaginan cuánto.
Esto no fue un trabajo para mí, fue un disfrute pleno y total.
Por eso a veces, viste, cuando puedo tener algún comentario de que puede ser un poco difícil el colegio, de que un profesor viene y se va y no se adapta al colegio, digo lo que se pierde, lo que se pierde, por Dios, es tremendo.

¿QUÉ MENSAJE LE PODRÍAS DEJAR A TODA ESA CANTIDAD DE GENTE QUE TUVISTE COMO ALUMNO Y A LOS QUE VAN A VENIR?
Bueno, te voy a meter una anécdota.

Voy en el auto por Carrasco con mi esposa, paro ahí en Santa Mónica, y se me acerca un chico. Me dijo “Chocho, ¿cómo andan? me voy del colegio.” Le digo ¿qué te vas del colegio?¿Por qué?
Dice “porque yo no quiero hacer el IB.”
“Pero tú estás loco. Le digo, estás mal de la cabeza.”
¿Tú sabes en el lugar que estás, que existe una cola para ocupar tu lugar, y tú se lo vas a dejar a otro así nomás? Y vos tenés la suerte de haber llegado.”
Se quedó en el colegio, esa es mi anécdota con él.
Estar en el British es estar en el mejor lugar educativo de Uruguay.
Yo conozco el British de Río, el de San Pablo, conozco los colegios San Andres, St Georges. Y como este colegio es difícil encontrarlo, es muy difícil.

ENTONCES PARA CERRAR UN MENSAJE PARA LOS JÓVENES DEL COLEGIO, LOS QUE VIENEN, LOS QUE EMPIEZAN A JUGAR ACÁ EN EL CLUB, ¿QUÉ LES DIRÍAS?
Y que están en el mejor colegio que pueden estar.
Para mí ha sido el mejor colegio.
Y evidentemente ellos de acá van a salir las personas, como catalizadores que actúan por simple presencia en la vida, la van a desarrollar absolutamente bajo todos esos parámetros de lo que es la amistad, el cariño, el tener cariño por el colegio, el sentirse identificados con esto.

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