¿DE QUÉ GENERACIÓN SOS? ¿COMPAÑERO DE QUIÉN?

Soy de la generación del 96. En OBC, jugué al rugby con José Viana, Fede Salveraglio, Memo (Benjamín) Bono, Carlitos Peña, Cano (Alejandro) Beyhaut, Zapato (Ignacio) Horvath, Pato (patricio) Salaverry, Chita (Sebastián) Praderi y varios más.

¡Una generación increíble de atletas! Como soy del 78, también jugaba con los de la generación de abajo.

¿HICISTE TODA LA ESCOLARIDAD EN THE BRITISH SCHOOLS?

Estuve en The British Schools desde Prep hasta Cuarto de Liceo, luego me fui al Juan XXIII.

¿QUÉ RECUERDOS TENÉS DEL COLEGIO?

Tengo miles de recuerdos: toda mi infancia, deportes, amigos, viajes, profesores, Sports Day, ADIC, los partidos de Nacional y Peñarol en el recreo, y muchas anécdotas y amigos que conservo hasta hoy.

¿CUÁNTOS AÑOS JUGASTE AL RUGBY EN OBC?

No se formó la sub-19 por falta de jugadores, entonces, pasé directamente de la sub-17 a la B de OBC, lo que hoy es la Intermedia. En el 95 fui a Sudáfrica con la selección sub-17 y era el único del British. Unos meses después, en el 96, fuimos con Memo y José Viana al mundial sub-19 con la celeste, en el norte de Italia, y desde ahí me metí de lleno en OBC. Jugué del 97 al 2001 en OBC.

En 2002 jugué al rugby 7 con la selección, hicimos una gira por Argentina y luego me retiré. A los 23 años me fui a jugar al fútbol en la Liga, con los colores de OBC, pero en el Club de Golf.

¿QUÉ TE DEJÓ EL DEPORTE?

¡Amigos! El rugby, al ser un juego en equipo y de contacto, requiere disciplina y mucho entrenamiento, lo que crea lazos fuertes y fomenta el compañerismo. Más aún en un club como OB&GC, donde tus compañeros son amigos o chicos que veías todos los días en el colegio y con quienes creciste. Las familias se conocen de toda la vida.

El tercer tiempo era fabuloso y muy divertido. Ni hablar de los viajes y las mil historias generadas. He tenido la oportunidad de viajar mucho por trabajo y, en cualquier lugar del mundo donde me encuentro con un rugbista, terminamos tomando una cerveza juntos. El rugby es el único deporte que conozco que tiene eso.

El deporte también me fortaleció mentalmente, fomentando la resiliencia, exigiéndome a esforzarme al máximo y a aprender a manejar la presión. Me dio mucha confianza en mí mismo también.

¿CUÁL ES TU MEJOR RECUERDO COMO JUGADOR?

Era rápido y difícil de agarrar. Me gustaba hacer tries jugando de wing y entrando por el ciego o atrás de los centros. Creo que me lucí más en rugby 7 que en rugby 15.

¿A QUÉ TE DEDICÁS?

Me recibí con un título en economía que terminé aquí en Estados Unidos y ahora trabajo para una empresa de seguros de vida en el área de planeación financiera. Me especialice en mejorar procesos y data, trabajando mucho con SAP y otros sistemas.

También soy el tesorero de la unión de rugby de Minnesota. Estamos tratando de levantar al rugby acá, y de cierta forma mantenerme en contacto con un deporte que me dio tanto.

Por otro lado, siempre estuve involucrado de una forma u otra en organizaciones sin fines de lucro. Ahora estoy en el Board de la Minnehaha Creek Watershed District, que es una de las cuencas urbanas más grandes del estado. Es una organización que desarrolla proyectos que mejoran la calidad del agua, reducen las inundaciones y crean un equilibrio entre las necesidades humanas y la naturaleza, preservando la flora y fauna. Me encanta todo lo relacionado al agua y su conservación.

¿CUÁNTO HACE QUE TE FUISTE?

Me casé con Sofia Lyford-Pike a fines del 2005 y en enero del 2006 me vine a USA. Ella ya vivía acá y fue más fácil venirme, a que ella se vuelva a Uruguay.

CONTANOS DE TU EXPERIENCIA VIVIENDO AFUERA DEL PAÍS.

La adaptación en los primeros años no fue fácil. A los dos meses de haberme mudado, falleció mi padre, quien manejaba el campo. Volví por unos meses para ayudar con toda la logística y la planificación de cómo proceder. Ese primer año fue difícil, pero gracias a la familia de Sofía, que vivía cerca de nosotros, tuve mucha contención y apoyo. ¡Tener familia cerca es clave!

Enseguida conseguí un laburo bastante bueno, que me hizo viajar por el mundo. Un año después volví a jugar al rugby, de medio scrum, en un equipo de Baltimore y conocí amigos que conservo hasta el día de hoy. Me divertí muchísimos esos años.

Así, logré encaminarme. Ya llevo casi 20 años afuera y no parece tanto tiempo. Aprendí a adaptarme a lo que venga y a valorar muchas cosas de Uruguay que, estando allí, no siempre se aprecian.

¿TENES HIJOS AMERICANOS O NACIERON EN URUGUAY?

Tengo tres hijos varones que nacieron en Estados Unidos. Mi vieja les hizo una canción una vez que dice “uruguayos nacidos en América”. Es así. Hinchan por Uruguay a muerte, pero entre ellos hablan inglés.

¿QUÉ BALANCE HACES DE VIVIR EN OTRO PAÍS?

Vivir en otro país te abre la mente, te pone a prueba, te ofrece nuevas oportunidades y te desafía constantemente. Tuve la ventaja de que la familia de Sofía ya estaba instalada aquí, lo que me ayudó mucho a adaptarme y me instruyeron en muchas cosas. Fue una gran palanca. No es fácil dejar Uruguay; las raíces son fuertes y empezar casi de cero en otro lugar lleva su tiempo. Pero lo haría una y mil veces sin dudarlo, nuestra experiencia y calidad de vida han sido tremendas.

¿CÓMO ESTÁ COMPUESTA TU FAMILIA?

Somos 5. Los tres varones tienen 14, 11 y 8. También tenemos un perro que se llama Boo, como el fantasmita. Acá se dice Buu, pero los uruguayos le dicen Boo. Jaja!

¿CÓMO MANEJAS EL TEMA TIEMPO? ¿TRABAJO Y OCIO?

Sofía es doctora y tiene horarios locos, así que siempre me las arreglé para tener trabajos con flexibilidad horaria para balancear las demandas de la familia, especialmente con los chicos y sus actividades entre semana.

En mi trabajo anterior, estaba trabajando de forma remota desde 2014, cuando nos mudamos a Minnesota. Cuando llegó la pandemia, ya llevaba seis años trabajando desde casa. Incluso di charlas para orientar a quienes recién empezaban a trabajar de forma remota, ¡jaja!

Ahora, con mi nuevo trabajo, voy a la oficina, pero solo tres veces a la semana y en los horarios que puedo. Es bastante flexible y eso ayuda mucho a balancear todo. Por suerte, ni Sofía ni yo trabajamos los fines de semana, que generalmente dedicamos a los deportes de los chicos, vida social o a algún viajecito por Minnesota, que está imponente.

¿QUÉ HACES EN TUS RATOS LIBRES?

Solía jugar al fútbol en un equipo, pero me rompí la rodilla y tuve que dejarlo. Ahora corro, hago ejercicios y trato de mantenerme activo. ¡No es fácil bajar la panza, jaja! En verano, Minnesota es espectacular y, con tantos lagos, puedo hacer surf detrás de una lancha o foiling con Jari Von Zitzewitz, que vive cerca de casa. En invierno, es como vivir en otro lugar: hago snowboarding y otros deportes de invierno. También paso mucho tiempo viendo hockey sobre hielo porque mi hijo mayor es el golero de un equipo.

Por suerte, tenemos un buen grupo de latinos con los que nos vemos bastante y siempre hay alguien organizando algún evento social. Jari nos convenció a dos mexicanos y a mí para comprar un equipo de cerveza, y ahí estamos. Las cervezas que hemos hecho hasta ahora han quedado buenísimas. También es una excusa para juntarnos y reírnos un rato.

DE LO QUE CONOCES, ¿CUÁL ES EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO PARA VIVIR?

¡Uff! Para mí, no hay un lugar perfecto; todos tienen sus cosas buenas y malas. Hay elementos clave que son imprescindibles, como la seguridad, la calidad de la democracia, la infraestructura, la justicia, una buena educación para los chicos, la naturaleza y tener un aeropuerto bien conectado cerca. Si eso existe, en cierta forma, depende de uno mismo hacer que un lugar sea el mejor del mundo.

Creo que se trata de construir una buena y sana vida social, encontrar un trabajo que te permita hacer lo que te gusta y que te dé libertad tanto monetaria como de tiempo. También es importante practicar deportes o hobbies acordes al lugar y al clima, y estar bien acompañado.

Hoy no me mueve nadie de Minnesota, pero si me preguntas a dónde quiero ir de vacaciones, mi primera respuesta es al campo uruguayo.

¿CÓMO VES EL CLUB A LA DISTANCIA POR LO QUE TE CUENTAN TUS AMIGOS?

¡Tremendo! Solo escucho cosas positivas. Me muero por ir a ver jugar a OBC y disfrutar de un buen tercer tiempo en la sede. Creo que la unión de OBC con OGC fue un golazo y la sede ha creado un sentido de pertenencia que nosotros no tuvimos. Nunca dejé de ser socio y lo que me dio OBC en todo sentido ha sido impagable. Me alucina saber que el club sigue creciendo y generando experiencias imborrables.

¿CUÁNDO VENIS A URUGUAY?

Este año toca pasar las fiestas en Minnesota, pero el año que viene sin falta estaremos por Uruguay.

¡UN ABRAZO RICA Y TE ESPERAMOS POR EL CLUB!

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